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Juan Hidalgo - el sonido del gesto

La evolución del arte y las artes han discurrido de forma paralela a la búsqueda de las libertades individuales y colectivas. El artista se ha convertido, a pesar de las periódicas crisis, en un adelantado de los cambios que luego disfruta la sociedad. Algunos artistas, como es el caso de Juan Hidalgo, no sólo han participado de manera audaz en esa búsqueda de la libertad sino que han luchado contra la separación de las disciplinas artísticas en recipientes estancos. Hidalgo, efectivamente, ha sido y es músico, escritor, artista conceptual y fotógrafo. Creador en suma de mundos paralelos que a veces suenan y otras tantas se perciben visualmente. Es un arte total que pasa al espíritu del público por canales múltiples y de formas sutiles. Es por ello que su estudio ha de comprometer muchos campos ya que así de diverso es el caudal de referencias del que se nutre.

Existe una crisis de la clasificación de las artes en virtud de su ubicación cronológica, o su denominación en virtud de las técnicas empleadas para su realización, o la que las clasifica por la comparación con otros periodos.

Un arte que incorpora objetos industriales, una música que se abre al silencio y al ruido, una dramaturgia que renuncia al sentido, lo que están prefigurando es un arte ajeno a la cronología y a la disciplina técnica, para hacerse modal. Podríamos definirlo como un arte intersticial, porque ocupa los espacios libres que dejan los estilos, son artes que se nutren de la libertad.

Utilizando la vida y la obra de Juan Hidalgo hemos pretendido urdir un hilo conductor, que revisite bajo su prisma, toda la historia del arte, esa historia del arte a la que, en unión del rito, él ha declarado en tantas ocasiones su amor.

El proceso del conocimiento, en fin, parece configurarse como una destrucción de las antiguas fronteras inmutables. Como dice Javier Sampedro: “Conocer, como crear, es trazar metáforas, trazar nexos entre diferentes ámbitos del conocimiento.”

Esto se consigue si nos dedicamos a olvidar la consideración de los hechos aisladamente. No podemos congelar realidades con un espíritu fotográfico o radiográfico, debemos acostumbrarnos a considerar procesos. La realidad es un flujo continuo, una ola no nos puede informar del mar como lo hace un régimen completo de mareas.

Resulta paradójico pero podríamos estar horas hablando de cómo el lenguaje no nos sirve para comunicarnos.


Juan Hidalgo & David Tudor



Aristóteles decía que nunca había existido un genio sin algo de creatividad. Cesare Lombroso, a finales del siglo XIX, afirmaba que la genialidad era un tipo de psicosis degenerativa. Jung decía que la obra funciona como una reestructuración de la personalidad del artista.

La creatividad como tendencia del individuo a generar ideas conlleva también una inclinación a asumir riesgos. La persona creativa no piensa que necesite estar segura en cada momento.

Hidalgo reúne el espíritu de la ilustración, por su conocimiento de idiomas, armonía o disciplinas orientales, la bohemia del dandy y la rebeldía de un beatnick. Mantiene la luminosidad del “siglo de las luces” a través del tiempo que todo lo oscurece.

La etimología nos enseña como la voz “genio” tiene la misma raíz que “genital”, “genitivo” y “gen”.

Si uno está muy especializado en un determinado campo no será muy creativo, porque la especialización excesiva impide acercarse a otros aspectos de la realidad.

El gran problema del artista es que para que su creatividad “exista” ha de ser aceptada socialmente. Es por ello que la creatividad hoy es una capacidad que tiene un desarrollo tremendamente difícil, a no ser que pueda traducirse en resultados crematísticos. La creación genera siempre una cierta distorsión en los diferentes estamentos sociales que lo son precisamente por la homogeneidad de todos los miembros que los componen.

La sociedad que debería premiar al creativo aunque fracase, por su asunción de riesgos y su voluntad de avance, le castiga aunque triunfe, con la desaprobación, o el silencio que es la más efectiva de las censuras.

Como reprobamos la censura y el silencio impuesto, hemos trabado este trabajo con la intención de conjurar las acechanzas que convierten en orden lo que tan sólo es cronología; en realidad lo que simplemente resulta verosímil; en ciencia, la pura erudición; en verdades  las ocurrencias; en caótico lo inclasificable, y en desviado lo heterodoxo.

Buscamos sólo darle sentido a una cronología, verosímil y erudita que recoge las ocurrencias inclasificables y heterodoxas para hacer la realidad más viva, la ciencia más humana y la vida más libre. Para hacer, en definitiva, de la vida, un arte, y del gesto, un sonido.

El texto que antecede es una introducción de la tesis doctoral "Juan Hidalgo. El sonido del gesto" defendida en la Universidad de Oviedo, Asturias, (España) en el año 2007.

Para citar este documento, puedes utilizar la siguiente referencia:
FIGAREDO, Rubén (2009). "Juan Hidalgo - el sonido del gesto". www.rubenfigaredo.com [artículo en línea]. [Fecha de consulta: dd/mm/aa].
<http://www.rubenfigaredo.com/juan-hidalgo.html> 

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